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Y respondiendo JesĂşs, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o heredades, por causa de mĂ y del Evangelio,
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que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.
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Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.
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Y estaban en el camino subiendo a JerusalĂ©n; y JesĂşs iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguĂan con miedo; entonces volviendo a tomar a los doce
aparte , les comenzĂł a decir las cosas que le habĂan de acontecer:
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He aquĂ subimos a JerusalĂ©n, y el Hijo del hombre será entregado a los prĂncipes de los sacerdotes, y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles;