2
que vino Hanani, uno de mis hermanos, él y
ciertos varones de Judá, y les preguntĂ© por los judĂos que habĂan escapado, que habĂan quedado de la cautividad, y por JerusalĂ©n.
3
Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad allĂ en la provincia,
están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.
4
Y fue que, cuando yo oà estas palabras, me senté y lloré, y me enluté por
algunos dĂas, y ayunĂ© y orĂ© delante del Dios de los cielos.
5
Y dije: Te ruego, oh SEÑOR, Dios de los cielos, fuerte, grande, y terrible, que guardas el pacto y la misericordia a los que te aman y guardan tus mandamientos;
6
estĂ© ahora atento tu oĂdo, y tus ojos abiertos, para oĂr la oraciĂłn de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti dĂa y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti;
sĂ , yo y la casa de mi padre hemos pecado.