17
No sea que la ira del SEÑOR se encienda contra vosotros, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcáis en la buena tierra que el SEÑOR os da.
18
Grabad, pues, estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma; atadlas como una señal a vuestra mano, y serán por insignias entre vuestros ojos.
19
Y enseñadlas a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.
20
Y escrĂbelas en los postes de tu casa y en tus puertas,
21
para que tus dĂas y los dĂas de tus hijos sean multiplicados en la tierra que el SEĂ‘OR jurĂł dar a tus padres, por todo el tiempo que los cielos permanezcan sobre la tierra.