22
Porque tuve verguenza de pedir al rey tropas y hombres de a caballo para protegernos del enemigo en el camino, pues habĂamos dicho al rey: La mano de nuestro Dios es propicia para con todos los que le buscan, mas su poder y su ira contra todos los que le abandonan.
23
Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios acerca de esto, y El escuchĂł nuestra sĂşplica.