16
AsÃ, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos.
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Cuando Jesús iba subiendo a Jerusalén, tomó aparte a los doce discÃpulos, y por el camino les dijo:
18
He aquÃ, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y escribas, y le condenarán a muerte;
19
y le entregarán a los gentiles para burlarse de El, azotarle y crucificarle, y al tercer dÃa resucitará.
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Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante El y pidiéndole algo.
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Y El le dijo: ¿Qué deseas? Ella le dijo<***>: Ordena que en tu reino estos dos hijos mÃos se sienten uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
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Pero respondiendo Jesús, dijo: No sabéis lo que pedÃs. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber? Ellos le dijeron<***>: Podemos.
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El les dijo<***>: Mi copa ciertamente beberéis, pero sentarse a mi derecha y a mi izquierda no es mÃo el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado por mi Padre.
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Al oÃr esto, los diez se indignaron contra los dos hermanos.
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Pero Jesús, llamándolos junto a sÃ, dijo: Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos.
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No ha de ser asà entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidor,