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Y viendo la reina de Sabá la sabidurĂa de SalomĂłn, y la casa que habĂa edificado
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y las viandas de su mesa, y el asiento de sus siervos, y la atenciĂłn de sus ministros, y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos, y sus holocaustos que sacrificaba en la Casa del SEĂ‘OR, no quedĂł más espĂritu en ella
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Y dijo al rey: Verdad es lo que habĂa oĂdo en mi tierra de tu palabra y de tu sabidurĂa
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mas
yo no creĂa las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto; y he aquĂ que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabidurĂa me habĂa sido dicha; porque tĂş añades sobre la fama que
yo habĂa oĂdo
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Bienaventurados tus varones, y bienaventurados Ă©stos tus siervos, que están siempre delante de ti, y oyen tu sabidurĂa