9
Y vine
luego a los capitanes del otro lado del rĂo, y les di las cartas del rey. Y el rey enviĂł conmigo prĂncipes del ejĂ©rcito y gente de a caballo
10
Y oyĂ©ndolo Sanbalat horonita, y TobĂas, el siervo amonita, les disgustĂł en extremo que viniera alguno para procurar el bien de los hijos de Israel
11
LleguĂ© pues a JerusalĂ©n, y estuve allĂ tres dĂas
12
y me levanté de noche, yo y
unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre
alguno lo que Dios habĂa puesto en mi corazĂłn que hiciera en JerusalĂ©n; ni
habĂa bestia conmigo, excepto la bestia en que cabalgaba
13
Y salà de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la puerta del Muladar; y consideré los muros de Jerusalén que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas del fuego