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pero Eleazar y David
no cedieron terreno en medio del campo e hicieron retroceder a los filisteos. Asà que el Señor
los salvó dándoles una gran victoria.
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Cierta vez, cuando David estaba en la roca cerca de la cueva de Adulam, el ejército filisteo estaba acampado en el valle de Refaim. Los Tres (que formaban parte de los Treinta, un grupo selecto entre los hombres de guerra de David) descendieron a la cueva para encontrarse con él.
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En aquel tiempo, David se alojaba en la fortaleza, y un destacamento filisteo habĂa ocupado la ciudad de BelĂ©n.
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David les comentĂł a sus hombres un vivo deseo: «¡Ah, cĂłmo me gustarĂa tomar un poco de esa buena agua del pozo que está junto a la puerta de BelĂ©n!».
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Entonces los Tres atravesaron las lĂneas filisteas, sacaron agua del pozo junto a la puerta de BelĂ©n y se la llevaron a David; pero David rehusĂł tomarla, en cambio, la derramĂł como ofrenda al Señor
.