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pero ser谩n s煤bditos de Sisac, para que conozcan la diferencia entre servirme a m铆 y servir a los gobernantes terrenales禄.
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Entonces el rey Sisac de Egipto subi贸 y atac贸 Jerusal茅n. Saque贸 los tesoros del templo del Se帽or
y del palacio real; rob贸 todo, incluso los escudos de oro que Salom贸n hab铆a hecho.
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Tiempo despu茅s, el rey Roboam los reemplaz贸 con escudos de bronce y los confi贸 al cuidado de los comandantes de la guardia, quienes proteg铆an la entrada del palacio real.
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Cada vez que el rey iba al templo del Se帽or
, los guardias llevaban los escudos y luego los devolv铆an al cuarto de guardia.
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Como Roboam se humill贸, se apart贸 el enojo del Se帽or
y no lo destruy贸 por completo. A煤n quedaban algunas cosas buenas en la tierra de Jud谩.