3
—¿Irás conmigo contra Ramot de Galaad? —preguntó el rey Acab de Israel al rey Josafat de Judá.
—¡Por supuesto! —contestó Josafat—. Tú y yo somos como uno solo, y mis tropas son tus tropas. Ciertamente nos uniremos a ti en batalla.
4
Entonces agregó:
—Pero primero averigüemos qué dice el Señor
.
5
Asà que el rey de Israel convocó a los profetas, cuatrocientos en total, y les preguntó:
—¿Debemos ir a pelear contra Ramot de Galaad, o debo desistir?
—¡SÃ, adelante! —contestaron todos ellos—. Dios dará la victoria al rey.
6
Pero Josafat preguntó:
—¿Acaso no hay también un profeta
del Señor
aquÃ? Debemos hacerle la misma pregunta.
7
El rey de Israel contestó a Josafat:
—Hay un hombre más que podrÃa consultar al Señor
por nosotros, pero lo detesto. ¡Nunca me profetiza nada bueno, solo desgracias! Se llama MicaÃas, hijo de Imla.
—¡Un rey no deberÃa hablar de esa manera! —respondió Josafat—. Escuchemos lo que tenga que decir.