15
Cuando el grupo de profetas de JericĂł vio desde lejos lo que habĂa sucedido, exclamaron: «¡El espĂritu de ElĂas reposa sobre Eliseo!». Enseguida salieron a su encuentro y se inclinaron hasta el suelo delante de Ă©l.
16
—Señor —le dijeron—, usted tan solo dĂ© la orden y cincuenta de nuestros hombres más fuertes buscarán a su amo por todo el desierto. Tal vez el EspĂritu del Señor
lo haya dejado en alguna montaña o en algún valle.
—No —respondió Eliseo—, no los manden.
17
Pero ellos insistieron tanto que él, avergonzado, finalmente aceptó:
—Está bien —les dijo—, mándenlos.
AsĂ que cincuenta hombres buscaron a ElĂas durante tres dĂas, pero no lo encontraron.
18
Eliseo aún estaba en Jericó cuando los hombres regresaron. «¿Acaso no les dije que no fueran?», preguntó.
19
Primeros milagros de Eliseo
Cierto dĂa, los lĂderes de la ciudad de JericĂł fueron a visitar a Eliseo.
—Tenemos un problema, señor —le dijeron—. Como puedes ver, esta ciudad está situada en un entorno agradable, pero el agua es mala y la tierra no produce.