9
Finalmente se dijeron entre ellos: «Esto no está bien. Hoy es un dÃa de buenas noticias, ¡y nosotros no lo hemos dicho a nadie! Si esperamos hasta la mañana, seguro que nos ocurre alguna calamidad. ¡Vamos, regresemos al palacio y contémosle a la gente!».
10
Asà que regresaron a la ciudad e informaron a los porteros lo que habÃa sucedido. «Salimos al campamento arameo —dijeron—, ¡y allà no habÃa nadie! Los caballos y los burros estaban atados, y todas las carpas estaban en orden, ¡pero no habÃa ni una sola persona!».
11
Entonces los porteros gritaron la noticia a la gente del palacio.
12
Israel saquea el campamento
El rey se levantó de su cama a la mitad de la noche y dijo a sus oficiales:
—Yo sé lo que pasó. Los arameos saben que estamos muriendo de hambre, por eso abandonaron su campamento y están escondidos en el campo; esperan que salgamos de la ciudad para capturarnos vivos y tomar la ciudad.
13
Entonces uno de sus oficiales le dijo:
—DeberÃamos mandar espÃas a investigar. Que se lleven cinco de los caballos que quedan. Si les pasa algo, no será peor que si se quedan aquà y mueren con todos nosotros.