20
—Señor —le dijeron—, ya vinimos a Egipto una vez a comprar alimento;
21
pero cuando Ãbamos de regreso a nuestra casa, nos detuvimos a pasar la noche y abrimos nuestros costales. Entonces descubrimos que el dinero de cada uno de nosotros —la cantidad exacta que habÃamos pagado— ¡estaba en la parte superior de cada costal! Aquà está, lo hemos traÃdo con nosotros.
22
También trajimos más dinero para comprar más alimento. No tenemos idea de quién puso el dinero en nuestros costales.
23
—Tranquilos, no tengan miedo —les dijo el administrador—. El Dios de ustedes, el Dios de su padre, debe de haber puesto ese tesoro en sus costales. Me consta que recibà el pago que hicieron.
Después soltó a Simeón y lo llevó a donde estaban ellos.
24
Luego el administrador acompañó a los hombres hasta el palacio de José. Les dio agua para que se lavaran los pies y alimento para sus burros.