9
Entonces el diablo lo llevó a Jerusalén, al punto más alto del templo, y dijo:
—Si eres el Hijo de Dios, ¡tírate!
10
Pues las Escrituras dicen:
“Él ordenará a sus ángeles que te protejan y te guarden.
11
Y te sostendrán con sus manos
para que ni siquiera te lastimes el pie con una piedra”
.
13
Cuando el diablo terminó de tentar a Jesús, lo dejó hasta la siguiente oportunidad.