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El Festival de Purim
Mardoqueo registró esos acontecimientos y envió cartas a los judÃos que vivÃan cerca y lejos, en todas las provincias del rey Jerjes,
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para motivarlos a celebrar cada año un festival durante esos dos dÃas.
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Les dijo que debÃan celebrar esos dÃas con alegrÃa y festejos, obsequiándose porciones de comida unos a otros y haciendo regalos a los pobres. Ese festival conmemorarÃa el tiempo en que los judÃos quedaron aliviados de sus enemigos, cuando su dolor se convirtió en alegrÃa y su duelo en gozo.
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Asà que los judÃos aceptaron la propuesta de Mardoqueo y adoptaron esa costumbre anual.
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Amán, hijo de Hamedata el agagueo, el enemigo de los judÃos, habÃa conspirado para aplastarlos y destruirlos en la fecha escogida al echar suertes (a las suertes se les llamaba
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pero cuando Ester se presentó ante el rey, él emitió un decreto que causó que el plan siniestro de Amán se volviera en su contra, y tanto Amán como sus hijos fueron atravesados en un poste afilado.
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Por eso la celebración se llama Purim, porque es la palabra que se empleaba antiguamente para la frase «echar suertes».
Por lo tanto, debido a la carta de Mardoqueo y a la experiencia que vivieron,
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los judÃos de todo el reino se pusieron de acuerdo para iniciar esa tradición y pasarla a sus descendientes y a todos los que se hacÃan judÃos. Declararon que jamás dejarÃan de celebrar cada año esos dos dÃas prescritos en la fecha señalada.
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Esos dÃas se recordarÃan y se mantendrÃan de generación en generación y serÃan celebrados por cada familia en todas las provincias y ciudades del imperio. El Festival de Purim nunca dejarÃa de celebrarse entre los judÃos, ni se extinguirÃa de entre sus descendientes el recuerdo de lo ocurrido.