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Cuando el hombre de Dios termin贸 de comer y beber, el profeta que lo hab铆a hecho volver le aparej贸 un asno,
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y el hombre de Dios se puso en camino. Pero un le贸n le sali贸 al paso y lo mat贸, dej谩ndolo tendido en el camino. Sin embargo, el le贸n y el asno se quedaron junto al cuerpo.
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Al ver el cuerpo tendido, y al le贸n cuidando el cuerpo, los que pasaban por el camino llevaron la noticia a la ciudad donde viv铆a el profeta anciano.
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Cuando el profeta que lo hab铆a hecho volver de su viaje se enter贸 de eso, dijo: 芦Ah铆 tienen al hombre de Dios que desafi贸 la palabra del SE脩OR. Por eso el SE脩OR lo entreg贸 al le贸n, que lo ha matado y despedazado, como la palabra del SE脩OR se lo hab铆a advertido禄.
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Luego el profeta les dijo a sus hijos: 芦Apar茅jenme el asno禄. En cuanto lo hicieron,