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El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, vestidos con su ropaje real y sentados en sus respectivos tronos, estaban en la plaza a la entrada de Samaria, con todos los que profetizaban en presencia de ellos.
11
SedequĂas hijo de Quenaná, que se habĂa hecho unos cuernos de hierro, anunciĂł: «AsĂ dice el SEĂ‘OR: “Con estos cuernos atacarás a los sirios hasta aniquilarlos”».
12
Y los demás profetas vaticinaban lo mismo: «Ataque Su Majestad a Ramot de Galaad, y vencerá, porque el SEÑOR la entregará en sus manos».
13
Ahora bien, el mensajero que habĂa ido a llamar a MicaĂas le advirtiĂł:—Mira, los demás profetas a una voz predicen el Ă©xito del rey. Habla favorablemente, para que tu mensaje concuerde con el de ellos.
14
Pero MicaĂas repuso:—Tan cierto como que vive el SEĂ‘OR, ten la seguridad de que yo le anunciarĂ© al rey lo que el SEĂ‘OR me diga.