5
y cuando los mensajeros regresaron, el rey les preguntó:—¡Cómo! ¿Ya están de regreso?
6
Ellos respondieron:—Es que un hombre nos salió al encuentro y nos dijo que regresáramos al rey que nos había enviado y le dijéramos: “Así dice el SEÑOR: ‘¿Por qué mandas a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón? ¿Acaso no hay Dios en Israel? Pues bien, ya no te levantarás de tu lecho de enfermo, sino que ciertamente morirás’”.
7
El rey les preguntó:—¿Qué aspecto tenía el hombre que les salió al encuentro y les habló de ese modo?
8
—Llevaba puesto un manto de piel y tenía un cinturón de cuero atado a la cintura —contestaron ellos.—¡Ah! ¡Era Elías el tisbita! —exclamó el rey.
9
Y en seguida envió a un oficial con cincuenta soldados a buscarlo. El oficial fue y encontró a Elías sentado en la cima de un monte.—Hombre de Dios —le dijo—, el rey le ordena que baje.