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ÂżCĂłmo podrás rechazar el ataque de uno solo de los funcionarios más insignificantes de mi señor, si confĂas en obtener de Egipto carros de combate y jinetes?
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ÂżAcaso he venido a atacar y a destruir este lugar sin el apoyo del SEĂ‘OR? ¡Si fue Ă©l mismo quien me ordenĂł: “Marcha contra este paĂs y destrĂşyelo!”
26
EliaquĂn hijo de JilquĂas, Sebna y Joa le dijeron al comandante en jefe:—Por favor, hábleles usted a sus siervos en arameo, ya que lo entendemos. No nos hable en hebreo, que el pueblo que está sobre el muro nos escucha.
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Pero el comandante en jefe respondió:—¿Acaso mi señor me envió a decirles estas cosas solo a ti y a tu señor, y no a los que están sentados en el muro? ¡Si tanto ellos como ustedes tendrán que comerse su excremento y beberse su orina!
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Dicho esto, el comandante en jefe se puso de pie y a voz en cuello gritó en hebreo:—¡Oigan las palabras del gran rey, el rey de Asiria!