11
Ahora, pues, confiesen su pecado al SEÑOR, Dios de nuestros antepasados, y hagan lo que a él le agrada. Sepárense de los paganos y de las mujeres extranjeras.
12
Toda la asamblea contestó en alta voz:—Haremos todo lo que nos has dicho.
13
Pero no podemos quedarnos a la intemperie; estamos en Ă©poca de lluvias y esto no es asunto de uno o dos dĂas, pues somos muchos los que hemos cometido este pecado.
14
Proponemos que se queden solo los jefes del pueblo, y que todos los que viven en nuestras ciudades y se han casado con mujeres extranjeras se presenten en fechas determinadas, junto con los dirigentes y jueces de cada ciudad, hasta que se aparte de nosotros la terrible ira de nuestro Dios por causa de esta infidelidad.
15
Solo se opusieron Jonatán hijo de Asael y JahazĂas hijo de Ticvá, apoyados por los levitas Mesulán y Sabetay.