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Quien esté lejos perecerá por la peste, y quien esté cerca morirá a filo de espada, y el que quede con vida se morirá de hambre. Asà descargaré sobre ellos toda mi ira,
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y sus cadáveres quedarán tendidos entre sus Ădolos y alrededor de sus altares, en las colinas altas y en las cumbres de los cerros, o debajo de todo árbol frondoso y de toda encina tupida, es decir, en los lugares donde ofrecieron incienso de olor agradable a sus Ădolos. ¡Entonces sabrán que yo soy el SEĂ‘OR!
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ExtenderĂ© mi mano contra ellos, y convertirĂ© en tierra desolada su paĂs y todo lugar donde habiten, desde el desierto hasta Riblá. ¡Entonces sabrán que yo soy el SEĂ‘OR!”»