4
Mientras tanto, Jeremías se movía con total libertad entre la gente, pues todavía no lo habían encarcelado.
5
Por otra parte, el ejército del faraón había salido de Egipto. Y cuando los babilonios, que estaban sitiando a Jerusalén, se enteraron de la noticia, emprendieron la retirada.
6
La palabra del SEÑOR vino al profeta Jeremías:
7
«Así dice el SEÑOR, el Dios de Israel: “Díganle al rey de Judá que los mandó a consultarme: ‘El ejército del faraón, que salió para apoyarlos, se volverá a Egipto.
8
Los babilonios regresarán para atacar esta ciudad, y la capturarán y la incendiarán’”.