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y muchos más llegaron a creer por lo que Ă©l mismo decĂa.
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—Ya no creemos solo por lo que tĂş dijiste —le decĂan a la mujer—; ahora lo hemos oĂdo nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo.
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DespuĂ©s de esos dos dĂas JesĂşs saliĂł de allĂ rumbo a Galilea
44
(pues, como Ă©l mismo habĂa dicho, a ningĂşn profeta se le honra en su propia tierra).
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Cuando llegĂł a Galilea, fue bien recibido por los galileos, pues estos habĂan visto personalmente todo lo que habĂa hecho en JerusalĂ©n durante la fiesta de la Pascua, ya que ellos habĂan estado tambiĂ©n allĂ.