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Cuando lo vieron sus padres, se quedaron admirados.—Hijo, ¿por qué te has portado asà con nosotros? —le dijo su madre—. ¡Mira que tu padre y yo te hemos estado buscando angustiados!
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—¿Por qué me buscaban? ¿No sabÃan que tengo que estar en la casa de mi Padre?
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Pero ellos no entendieron lo que les decÃa.
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Asà que Jesús bajó con sus padres a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Pero su madre conservaba todas estas cosas en el corazón.
52
Jesús siguió creciendo en sabidurÃa y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente.