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Pero, como estaba angustiado, se puso a orar con más fervor, y su sudor era como gotas de sangre que caÃan a tierra.
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Cuando terminó de orar y volvió a los discÃpulos, los encontró dormidos, agotados por la tristeza.
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«¿Por qué están durmiendo? —les exhortó—. Levántense y oren para que no caigan en tentación».
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TodavÃa estaba hablando Jesús cuando se apareció una turba, y al frente iba uno de los doce, el que se llamaba Judas. Este se acercó a Jesús para besarlo,
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pero Jesús le preguntó:—Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del hombre?