8
y allà les recriminé:—Hasta donde nos ha sido posible, hemos rescatado a nuestros hermanos judÃos que fueron vendidos a los paganos. ¡Y ahora son ustedes quienes venden a sus hermanos, después de que nosotros los hemos rescatado!Todos se quedaron callados, pues no sabÃan qué responder.
9
Yo añadÃ:—Lo que están haciendo ustedes es incorrecto. ¿No deberÃan mostrar la debida reverencia a nuestro Dios y evitar asà el reproche de los paganos, nuestros enemigos?
10
Mis hermanos y mis criados, y hasta yo mismo, les hemos prestado dinero y trigo. Pero ahora, ¡quitémosles esa carga de encima!
11
Yo les ruego que les devuelvan campos, viñedos, olivares y casas, y también el uno por ciento de la plata, del trigo, del vino y del aceite que ustedes les exigen.
12
—Está bien —respondieron ellos—, haremos todo lo que nos has pedido. Se lo devolveremos todo, sin exigirles nada.Entonces llamé a los sacerdotes, y ante estos les hice jurar que cumplirÃan su promesa.