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¡Valiente precio el que me pusieron!Entonces el SEÑOR me dijo: «Entrégaselas al fundidor». Asà que tomé las treinta monedas de plata y se las di al fundidor del templo del SEÑOR.
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QuebrĂ© luego la segunda vara, a la que habĂa llamado UniĂłn, y anulĂ© el vĂnculo fraternal entre Judá e Israel.
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El SEĂ‘OR me dijo entonces: «VĂstete ahora como uno de esos pastores insensatos,
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porque voy a poner sobre el paĂs a un pastor que no se preocupará por las ovejas moribundas, ni buscará a las ovejas pequeñas, ni curará a las ovejas heridas ni dará de comer a las ovejas sanas, sino que devorará a las más gordas y les arrancará las pezuñas».
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¡Ay del pastor inútilque abandona su rebaño!¡Que la espada le hiera el brazo,y el puñal le saque el ojo derecho!¡Que del brazo quede tullido,y del ojo derecho, ciego!