Salmos 36; Salmos 37; Salmos 38; Salmos 39

1 LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos. 2 Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, Hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible. 3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; No quiso entender para bien hacer. 4 Iniquidad piensa sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece. 5 Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; Tu verdad hasta las nubes. 6 Tu justicia como los montes de Dios, Tus juicios abismo grande: Oh Jehová, al hombre y al animal conservas. 7 ¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. 8 Embriagarse han de la grosura de tu casa; Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. 9 Porque contigo está el manantial de la vida: En tu luz veremos la luz. 10 Extiende tu misericordia á los que te conocen, Y tu justicia á los rectos de corazón. 11 No venga contra mí pie de soberbia; Y mano de impíos no me mueva. 12 Allí cayeron los obradores de iniquidad; Fueron rempujados, y no pudieron levantarse.
1 NO te impacientes á causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 2 Porque como hierba serán presto cortados, Y decaerán como verdor de renuevo. 3 Espera en Jehová, y haz bien; Vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado. 4 Pon asimismo tu delicia en Jehová, Y él te dará las peticiones de tu corazón. 5 Encomienda á Jehová tu camino, Y espera en él; y él hará. 6 Y exhibirá tu justicia como la luz, Y tus derechos como el medio día. 7 Calla á Jehová, y espera en él: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. 8 Déjate de la ira, y depón el enojo: No te excites en manera alguna á hacer lo malo. 9 Porque los malignos serán talados, Mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. 10 Pues de aquí á poco no será el malo: Y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá. 11 Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz. 12 Maquina el impío contra el justo, Y cruje sobre él sus dientes. 13 El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día. 14 Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar á los de recto proceder. 15 La espada de ellos entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado. 16 Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores. 17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados: Mas el que sostiene á los justos es Jehová. 18 Conoce Jehová los días de los perfectos: Y la heredad de ellos será para siempre. 19 No serán avergonzados en el mal tiempo; Y en los días de hambre serán hartos. 20 Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros Serán consumidos: se disiparán como humo. 21 El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da. 22 Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán talados. 23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y aprueba su camino. 24 Cuando cayere, no quedará postrado; Porque Jehová sostiene su mano. 25 Mozo fuí, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su simiente que mendigue pan. 26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su simiente es para bendición. 27 Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre. 28 Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara sus santos: Mas la simiente de los impíos será extirpada. 29 Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella. 30 La boca del justo hablara sabiduría; Y su lengua proferirá juicio. 31 La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto sus pasos no vacilarán. 32 Acecha el impío al justo, Y procura matarlo. 33 Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren. 34 Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te ensalzará para heredar la tierra: Cuando serán talados los pecadores, lo verás. 35 Vi yo al impío sumamente ensalzado, Y que se extendía como un laurel verde. 36 Empero pasóse, y he aquí no parece; Y busquélo, y no fué hallado. 37 Considera al íntegro, y mira al justo: Que la postrimería de cada uno de ellos es paz. 38 Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: La postrimería de los impíos fué talada. 39 Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de angustia. 40 Y Jehová los ayudará, Y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.
1 JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues en tu ira. 2 Porque tus saetas descendieron á mí, Y sobre mí ha caído tu mano. 3 No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado. 4 Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: Como carga pesada se han agravado sobre mí. 5 Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, A causa de mi locura. 6 Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, Ando enlutado todo el día. 7 Porque mis lomos están llenos de irritación, Y no hay sanidad en mi carne. 8 Estoy debilitado y molido en gran manera; Bramo á causa de la conmoción de mi corazón. 9 Señor, delante de ti están todos mis deseos; Y mi suspiro no te es oculto. 10 Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; Y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo. 11 Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; Y mis cercanos se pusieron lejos. 12 Y los que buscaban mi alma armaron lazos; Y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, Y meditaban fraudes todo el día. 13 Mas yo, como si fuera sordo no oía; Y estaba como un mudo, que no abre su boca. 14 Fuí pues como un hombre que no oye, Y que en su boca no tiene reprensiones. 15 Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: Tú responderás, Jehová Dios mío. 16 Porque dije: Que no se alegren de mí: Cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían. 17 Empero yo estoy á pique de claudicar, Y mi dolor está delante de mí continuamente. 18 Por tanto denunciaré mi maldad; Congojaréme por mi pecado. 19 Porque mis enemigos están vivos y fuertes: Y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa: 20 Y pagando mal por bien Me son contrarios, por seguir yo lo bueno. 21 No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí. 22 Apresúrate á ayudarme, Oh Señor, mi salud.
1 YO DIJE: Atenderé á mis caminos, Para no pecar con mi lengua: Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío fuere contra mí. 2 Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: Y excitóse mi dolor. 3 Enardecióse mi corazón dentro de mí; Encendióse fuego en mi meditación, Y así proferí con mi lengua: 4 Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuánto tengo de ser del mundo. 5 He aquí diste á mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti: Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.) 6 Ciertamente en tinieblas anda el hombre; Ciertamente en vano se inquieta: Junta, y no sabe quién lo allegará. 7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está. 8 Líbrame de todas mis rebeliones; No me pongas por escarnio del insensato. 9 Enmudecí, no abrí mi boca; Porque tú lo hiciste. 10 Quita de sobre mí tu plaga; De la guerra de tu mano soy consumido. 11 Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, Y haces consumirse como de polilla su grandeza: Ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.) 12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: No calles á mis lágrimas; Porque peregrino soy para contigo, Y advenedizo, como todos mis padres. 13 Déjame, y tomaré fuerzas, Antes que vaya y perezca.
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