Salmos 40; Salmos 41; Salmos 42; Salmos 43; Salmos 44; Salmos 45

1 RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, E inclinóse á mí, y oyó mi clamor. 2 E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; Y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3 Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y esperarán en Jehová. 4 Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, Y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira. 5 Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No te los podremos contar: Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enarrados. 6 Sacrificio y presente no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado. 7 Entonces dije: He aquí, vengo; En el envoltorio del libro está escrito de mí: 8 El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; Y tu ley está en medio de mis entrañas. 9 Anunciado he justicia en grande congregación: He aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes. 10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: Tu verdad y tu salvación he dicho: No oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso. 11 Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. 12 Porque me han cercado males hasta no haber cuento: Hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta. 13 Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme. 14 Sean avergonzados y confusos á una Los que buscan mi vida para cortarla: Vuelvan atrás y avergüéncense Los que mi mal desean. 15 Sean asolados en pago de su afrenta Los que me dicen: ¡Ea, ea! 16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado. 17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
1 BIENAVENTURADO el que piensa en el pobre: En el día malo lo librará Jehová. 2 Jehová lo guardé, y le dé vida: sea bienaventurado en la tierra, Y no lo entregues á la voluntad de sus enemigos. 3 Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor: Mullirás toda su cama en su enfermedad. 4 Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado. 5 Mis enemigos dicen mal de mí preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre? 6 Y si venía á ver me, hablaba mentira: Su corazón se amontonaba iniquidad; Y salido fuera, hablába la. 7 Reunidos murmuraban contra mí todos los que me aborrecían: Contra mí pensaban mal, diciendo de mí: 8 Cosa pestilencial de él se ha apoderado; Y el que cayó en cama, no volverá á levantarse. 9 Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar. 10 Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, Y daréles el pago. 11 En esto habré conocido que te he agradado, Que mi enemigo no se holgará de mí. 12 En cuanto á mí, en mi integridad me has sustentado, Y me has hecho estar delante de ti para siempre. 13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, Por siglos de siglos. Amén y Amén.
1 COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. 2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¡Cuándo vendré, y pareceré delante de Dios! 3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? 4 Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud. 5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar Por las saludes de su presencia. 6 Dios mío, mi alma está en mí abatida: Acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, Y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar. 7 Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. 8 De día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su canción será conmigo, Y oración al Dios de mi vida. 9 Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? 10 Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? 11 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
1 JUZGAME, oh Dios, y aboga mi causa: Líbrame de gente impía, del hombre de engaño é iniquidad. 2 Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo? 3 Envía tu luz y tu verdad: éstas me guiarán, Me conducirán al monte de tu santidad, Y á tus tabernáculos. 4 Y entraré al altar de Dios, Al Dios alegría de mi gozo; Y alabaréte con arpa, oh Dios, Dios mío. 5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbes en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
1 OH Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos. 2 Tú con tu mano echaste las gentes, y los plantaste á ellos; Afligiste los pueblos, y los arrojaste. 3 Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Ni su brazo los libró; Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos. 4 Tú, oh Dios, eres mi rey: Manda saludes á Jacob. 5 Por medio de ti sacudiremos á nuestros enemigos: En tu nombre atropellaremos á nuestros adversarios. 6 Porque no confiaré en mi arco, Ni mi espada me salvará. 7 Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado á los que nos aborrecían. 8 En Dios nos gloriaremos todo tiempo, Y para siempre loaremos tu nombre. (Selah.) 9 Empero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; Y no sales en nuestros ejércitos. 10 Nos hiciste retroceder del enemigo, Y saqueáron nos para sí los que nos aborrecían. 11 Pusístenos como á ovejas para comida, Y esparcístenos entre las gentes. 12 Has vendido tu pueblo de balde, Y no pujaste en sus precios. 13 Pusístenos por vergüenza á nuestros vecinos, Por escarnio y por burla á los que nos rodean. 14 Pusístenos por proverbio entre las gentes, Por movimiento de cabeza en los pueblos. 15 Cada día mi vergüenza está delante de mí, Y cúbreme la confusión de mi rostro, 16 Por la voz del que me vitupera y deshonra, Por razón del enemigo y del que se venga. 17 Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; Y no hemos faltado á tu pacto. 18 No se ha vuelto atrás nuestro corazón, Ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos. 19 Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, Y nos cubriste con sombra de muerte, 20 Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, O alzado nuestras manos á dios ajeno, 21 ¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón. 22 Empero por tu causa nos matan cada día; Somos tenidos como ovejas para el matadero. 23 Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre. 24 ¿Por qué escondes tu rostro, Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra? 25 Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: Nuestro vientre está pegado con la tierra. 26 Levántate para ayudarnos, Y redímenos por tu misericordia.
1 REBOSA mi corazón palabra buena: Refiero yo al Rey mis obras: Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. 2 Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios: Por tanto Dios te ha bendecido para siempre. 3 Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad. 4 Y en tu gloria sé prosperado: Cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; Y tu diestra te enseñará cosas terribles. 5 Tus saetas agudas Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey. 6 Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: Vara de justicia la vara de tu reino. 7 Amaste la justicia y aborreciste la maldad: Por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de gozo sobre tus compañeros. 8 Mirra, áloe, y casia exhalan todos tus vestidos: En estancias de marfil te han recreado. 9 Hijas de reyes entre tus ilustres: Está la reina á tu diestra con oro de Ophir. 10 Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; Y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; 11 Y deseará el rey tu hermosura: E inclínate á él, porque él es tu Señor. 12 Y las hijas de Tiro vendrán con presente; Implorarán tu favor los ricos del pueblo. 13 Toda ilustre es de dentro la hija del rey: De brocado de oro es su vestido. 14 Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes en pos de ella: Sus compañeras serán traídas á ti. 15 Serán traídas con alegría y gozo: Entrarán en el palacio del rey. 16 En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra. 17 Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones: Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
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