3
Y
cuando el pueblo volvió al campamento, los ancianos de Israel dijeron: ¿Por qué nos ha herido hoy el SEÑOR delante de los filisteos? Traigamos a nosotros de Silo el arca del pacto del SEÑOR, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos.
4
Y envió el pueblo a Silo, y trajeron de allá el arca del pacto del SEÑOR de los ejércitos, que estaba asentado entre los querubines; y los dos hijos de Elí, Ofni y Finees,
estaban allí con el arca del pacto de Dios.
5
Y aconteció que, cuando el arca del pacto del SEÑOR vino al campamento, todo Israel dio grita con
tan gran júbilo, que la tierra tembló.
6
Y cuando los filisteos oyeron la voz del júbilo, dijeron: ¿Qué voz de gran júbilo
es ésta en el campamento de los hebreos? Y supieron que el arca del SEÑOR había venido al campamento.
7
Y los filisteos tuvieron miedo, porque decían: Ha venido Dios al campamento. Y dijeron: ¡Ay de nosotros! que ayer ni anteayer no fue así.