17
Ahora pues, oh SEÑOR Dios de Israel, sea firme tu palabra que dijiste a tu siervo David.
18
¿Es verdad que Dios ha de habitar con el hombre en la tierra? He aquÃ, los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte; ¿cuánto menos esta Casa que he edificado?
19
Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh SEÑOR Dios mÃo, para oÃr el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti;
20
que tus ojos estén abiertos sobre esta Casa de dÃa y de noche, sobre el lugar del cual dijiste, Mi Nombre estará allÃ; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar.
21
Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando oraren en este lugar, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu habitación; que oigas y perdones.