2
Y dijo: El SEÑOR
es mi peña, y mi fortaleza, y mi libertador.
3
Dios es mi peñasco, en él confiaré; mi escudo, y el cuerno de mi salud; mi fortaleza, y mi refugio; mi salvador, que me librarás de violencia.
4
Invocaré al SEÑOR, digno de ser loado. Y seré salvo de mis enemigos.
5
Cuando me cercaron ondas de muerte, y arroyos de iniquidad me asombraron,
6
cuando las cuerdas del sepulcro me ciñieron, y los lazos de muerte me tomaron descuidado,