4
Invocaré al SEÑOR, digno de ser loado. Y seré salvo de mis enemigos.
5
Cuando me cercaron ondas de muerte, y arroyos de iniquidad me asombraron,
6
cuando las cuerdas del sepulcro me ciñieron, y los lazos de muerte me tomaron descuidado,
7
cuando tuve angustia, invoqué al SEÑOR, y clamé a mi Dios; y desde su santo templo él oyó mi voz; cuando mi clamor
llegó a sus oídos.
8
La tierra se removió, y tembló; los fundamentos de los cielos fueron movidos, y se quebrantaron, porque él se airó.