3
Lo cual oyendo yo, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué de los cabellos de mi cabeza y
de mi barba, y me senté atónito.
4
Y se juntaron a mà todos los temerosos de las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación
de los de la transmigración; mas yo estuve sentado atónito hasta el sacrificio de la tarde.
5
Y al sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción; y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendà mis palmas al SEÑOR mi Dios,
6
y dije: Dios mÃo, confuso y avergonzado estoy para levantar,
oh Dios mÃo, mi rostro a ti; porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.
7
Desde los dÃas de nuestros padres hasta este dÃa hemos estado en gran delito; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes, y nuestros sacerdotes, hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a cuchillo, a cautiverio, y a robo, y a confusión de rostro, como hoy dÃa.