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Pero Jes煤s dijo: Alguien me toc贸, porque me di cuenta que de m铆 hab铆a salido poder.
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Al ver la mujer que ella no hab铆a pasado inadvertida, se acerc贸 temblando, y cayendo delante de El, declar贸 en presencia de todo el pueblo la raz贸n por la cual le hab铆a tocado, y c贸mo al instante hab铆a sido sanada.
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Y El le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz.
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Mientras estaba todav铆a hablando, vino<***> alguien de la casa del oficial de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; no molestes m谩s al Maestro.
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Pero cuando Jes煤s lo oy贸, le respondi贸: No temas; cree solamente, y ella ser谩 sanada.
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Y cuando El lleg贸 a la casa, no permiti贸 que nadie entrara con El sino s贸lo Pedro, Juan y Jacobo , y el padre y la madre de la muchacha.
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Todos la lloraban y se lamentaban; pero El dijo: No llor茅is, porque no ha muerto, sino que duerme.
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Y se burlaban de El, sabiendo que ella hab铆a muerto.
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Pero El, tom谩ndola de la mano, clam贸, diciendo: 隆Ni帽a, lev谩ntate!
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Entonces le volvi贸 su esp铆ritu, y se levant贸 al instante, y El mand贸 que le dieran de comer.
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Y sus padres estaban asombrados; pero El les encarg贸 que no dijeran a nadie lo que hab铆a sucedido.