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Por tanto, mirad, yo os envĂo profetas, sabios y escribas: de ellos, a unos los matarĂ©is y crucificarĂ©is, y a otros los azotarĂ©is en vuestras sinagogas y los perseguirĂ©is de ciudad en ciudad,
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para que recaiga sobre vosotros la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de ZacarĂas, hijo de BerequĂas, a quien asesinasteis entre el templo y el altar.
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En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generación
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¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste!
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He aquĂ, vuestra casa se os deja desierta
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Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis: "BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR."