10
TambiĂ©n descubrĂ que las porciones de los levitas no se les habĂan dado, por lo que los levitas y los cantores que hacĂan el servicio se habĂan ido, cada uno a su campo.
11
Por tanto, reprendà a los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Entonces reunà a los levitas y los restablecà en sus puestos.
12
Entonces todo Judá trajo el diezmo del cereal, del mosto y del aceite a los almacenes.
13
Y puse al frente de los almacenes al sacerdote SelemĂas, al escriba Sadoc, y a PedaĂas, uno de los levitas; además de Ă©stos estaba Hanán, hijo de Zacur, hijo de MatanĂas; porque se les consideraba dignos de confianza, y su responsabilidad era repartir las raciones a sus parientes.
14
AcuĂ©rdate de mĂ por esto, Dios mĂo, y no borres las obras de misericordia que he hecho por la casa de mi Dios y por sus servicios.