8
Y les dije: Nosotros, conforme a nuestras posibilidades, hemos redimido a nuestros hermanos judĂos que fueron vendidos a las naciones; y ahora, ÂżvenderĂ©is a vuestros hermanos para que sean vendidos a nosotros? Entonces se quedaron callados y no hallaron respuesta.
9
Y agregué: No está bien lo que hacéis; ¿no debéis andar en el temor de nuestro Dios a causa del oprobio de las naciones enemigas nuestras?
10
También yo y mis hermanos y mis siervos les hemos prestado dinero y grano. Os ruego, pues, que abandonemos esta usura.
11
Os ruego que hoy mismo les devolváis sus campos, sus viñas, sus olivares y sus casas; también la centésima parte del dinero y del grano, del mosto y del aceite que estáis exigiendo de ellos.
12
Entonces ellos dijeron: Lo devolveremos y no les exigiremos nada; haremos tal como has dicho. Y llamĂ© a los sacerdotes y les hice jurar que harĂan conforme a esta promesa.
13
También sacudà los pliegues de mi manto y dije: Asà sacuda Dios de su casa y de sus bienes a todo hombre que no cumpla esta promesa; asà sea sacudido y despojado. Y toda la asamblea dijo: ¡Amén! Y alabaron al SEÑOR. Entonces el pueblo hizo conforme a esta promesa.
14
Además, desde el dĂa en que el rey me mandĂł que fuera gobernador en la tierra de Judá, desde el año veinte hasta el año treinta y dos del rey Artajerjes, doce años, ni yo ni mis hermanos hemos comido del pan del gobernador.
15
Pero los gobernadores anteriores que me precedieron gravaban al pueblo y tomaban de ellos cuarenta siclos de plata además del pan y del vino; tambiĂ©n sus sirvientes oprimĂan al pueblo. Pero yo no hice asĂ, a causa del temor de Dios.
16
También yo me dediqué a la obra en esta muralla, y no compramos terrenos, y todos mis siervos estaban reunidos allà para la obra.
17
Y habĂa a mi mesa ciento cincuenta judĂos y oficiales, sin contar los que vinieron a nosotros de las naciones que nos rodeaban.
18
Lo que se preparaba para cada dĂa era un buey y seis ovejas escogidas, tambiĂ©n eran preparadas aves para mĂ; cada diez dĂas toda clase de vino se proveĂa en abundancia. Y con todo esto, no reclamĂ© el pan del gobernador, porque era pesada la servidumbre sobre este pueblo.
19
AcuĂ©rdate de mĂ, Dios mĂo, para bien, conforme a todo lo que he hecho por este pueblo.