Salmos 7; Salmos 8; Salmos 9; Hechos 18

1 Oh SEÑOR, Dios mío, en ti me refugio; sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame, 2 no sea que alguno desgarre mi alma cual león, despedazándola sin que haya quien me libre. 3 Oh SEÑOR, Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos injusticia, 4 si he pagado con el mal al que estaba en paz conmigo, o he despojado al que sin causa era mi adversario, 5 que persiga el enemigo mi alma y la alcance; que pisotee en tierra mi vida, y eche en el polvo mi gloria. (Selah) 6 Levántate, oh SEÑOR, en tu ira; álzate contra la furia de mis adversarios, y despiértate en favor mío; tú has establecido juicio. 7 Que te rodee la asamblea de los pueblos, y tú en lo alto regresa sobre ella. 8 El SEÑOR juzga a los pueblos; júzgame oh SEÑOR, conforme a mi justicia y a la integridad que hay en mí. 9 Acabe la maldad de los impíos, mas establece tú al justo, pues el Dios justo prueba los corazones y las mentes . 10 Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. 11 Dios es juez justo, y un Dios que se indigna cada día contra el impío. 12 Y si el impío no se arrepiente, El afilará su espada; tensado y preparado está su arco. 13 Ha preparado también sus armas de muerte; hace de sus flechas saetas ardientes. 14 He aquí, con la maldad sufre dolores, y concibe la iniquidad y da a luz el engaño. 15 Ha cavado una fosa y la ha ahondado, y ha caído en el hoyo que hizo. 16 Su iniquidad volverá sobre su cabeza, y su violencia descenderá sobre su coronilla. 17 Daré gracias al SEÑOR conforme a su justicia, y cantaré alabanzas al nombre del SEÑOR, el Altísimo.
1 ¡Oh SEÑOR, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra, que has desplegado tu gloria sobre los cielos! 2 Por boca de los infantes y de los niños de pecho has establecido tu fortaleza, por causa de tus adversarios, para hacer cesar al enemigo y al vengativo. 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has establecido, 4 digo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides ? 5 ¡Sin embargo, lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronas de gloria y majestad! 6 Tú le haces señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto bajo sus pies: 7 ovejas y bueyes, todos ellos, y también las bestias del campo, 8 las aves de los cielos y los peces del mar, cuanto atraviesa las sendas de los mares. 9 ¡Oh SEÑOR, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! David.
1 Alabaré al SEÑOR con todo mi corazón. Todas tus maravillas contaré; 2 en ti me alegraré y me regocijaré; cantaré alabanzas a tu nombre, oh Altísimo. 3 Cuando mis enemigos retroceden, tropiezan y perecen delante de ti. 4 Porque tú has mantenido mi derecho y mi causa; te sientas en el trono juzgando con justicia. 5 Has reprendido a las naciones, has destruido al impío, has borrado su nombre para siempre jamás. 6 El enemigo ha llegado a su fin en desolación eterna, y tú has destruido sus ciudades; su recuerdo ha perecido con ellas. 7 Pero el SEÑOR permanece para siempre; ha establecido su trono para juicio, 8 y juzgará al mundo con justicia; con equidad ejecutará juicio sobre los pueblos. 9 Será también el SEÑOR baluarte para el oprimido, baluarte en tiempos de angustia. 10 En ti pondrán su confianza los que conocen tu nombre, porque tú, oh SEÑOR, no abandonas a los que te buscan. 11 Cantad alabanzas al SEÑOR, que mora en Sion; proclamad entre los pueblos sus proezas. 12 Porque el que pide cuentas de la sangre derramada, se acuerda de ellos; no olvida el clamor de los afligidos. 13 Oh SEÑOR, ten piedad de mí; mira mi aflicción por causa de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte; 14 para que yo cuente todas tus alabanzas, para que en las puertas de la hija de Sion me regocije en tu salvación. 15 Las naciones se han hundido en el foso que hicieron; en la red que escondieron, quedó prendido su pie. 16 El SEÑOR se ha dado a conocer; ha ejecutado juicio. El impío es atrapado en la obra de sus manos. (Higaion Selah) 17 Los impíos volverán al Seol, todas las naciones que se olvidan de Dios. 18 Pues el necesitado no será olvidado para siempre, ni la esperanza de los afligidos perecerá eternamente. 19 Levántate, oh SEÑOR; no prevalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti. 20 Pon temor en ellas, oh SEÑOR; aprendan las naciones que no son sino hombres. (Selah)
1 Después de esto Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. 2 Y se encontró con un judío que se llamaba Aquila, natural del Ponto, quien acababa de llegar de Italia con Priscila su mujer, pues Claudio había ordenado a todos los judíos que salieran de Roma. Fue a ellos, 3 y como él era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas. 4 Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y trataba de persuadir a judíos y a griegos. 5 Cuando Silas y Timoteo descendieron de Macedonia, Pablo se dedicaba por completo a la predicación de la palabra, testificando solemnemente a los judíos que Jesús era el Cristo. 6 Pero cuando ellos se le opusieron y blasfemaron, él sacudió sus ropas y les dijo: Vuestra sangre sea sobre vuestras cabezas; yo soy limpio; desde ahora me iré a los gentiles. 7 Y partiendo de allí, se fue a la casa de un hombre llamado Ticio Justo, que adoraba a Dios, cuya casa estaba junto a la sinagoga. 8 Y Crispo, el oficial de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa, y muchos de los corintios, al oír, creían y eran bautizados. 9 Y por medio de una visión durante la noche, el Señor dijo a Pablo: No temas, sigue hablando y no calles; 10 porque yo estoy contigo, y nadie te atacará para hacerte daño, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. 11 Y se quedó allí un año y seis meses, enseñando la palabra de Dios entre ellos. 12 Pero siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron a una contra Pablo y lo trajeron ante el tribunal, 13 diciendo: Este persuade a los hombres a que adoren a Dios en forma contraria a la ley. 14 Y cuando Pablo iba a hablar, Galión dijo a los judíos: Si fuera cuestión de una injusticia o de un crimen depravado, oh judíos, yo os toleraría, como sería razonable. 15 Pero si son cuestiones de palabras y nombres, y de vuestra propia ley, allá vosotros; no estoy dispuesto a ser juez de estas cosas. 16 Y los echó del tribunal. 17 Entonces todos ellos le echaron mano a Sóstenes, el oficial de la sinagoga, y lo golpeaban frente al tribunal, pero Galión no hacía caso de nada de esto. tercero 18 Y Pablo, después de quedarse muchos días más, se despidió de los hermanos y se embarcó hacia Siria, y con él iban Priscila y Aquila. Y en Cencrea se hizo cortar el cabello, porque tenía hecho un voto. 19 Llegaron a Efeso y los dejó allí. Y entrando él a la sinagoga, discutía con los judíos. 20 Cuando le rogaron que se quedara más tiempo, no consintió, 21 sino que se despidió de ellos, diciendo: Volveré a vosotros otra vez, si Dios quiere. Y zarpó de Efeso. 22 Al desembarcar en Cesarea, subió a Jerusalén para saludar a la iglesia, y luego descendió a Antioquía. 23 Y después de pasar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, fortaleciendo a todos los discípulos. 24 Llegó entonces a Efeso un judío que se llamaba Apolos, natural de Alejandría, hombre elocuente, y que era poderoso en las Escrituras. 25 Este había sido instruido en el camino del Señor, y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque sólo conocía el bautismo de Juan. 26 Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga. Pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios. 27 Cuando él quiso pasar a Acaya, los hermanos lo animaron, y escribieron a los discípulos que lo recibieran; y cuando llegó, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído, 28 porque refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.
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