3
Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No
es éste David, el siervo de Saúl rey de Israel, que ha estado conmigo algunos días o algunos años, y no he hallado cosa en él desde el día que se cayó
a mí hasta hoy
4
Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: Envía a
este hombre, que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla nos sea adversario; porque ¿con qué cosa volvería
mejor a la gracia de su señor que con las cabezas de estos hombres
5
¿No
es éste David de quien cantaban en los corros, diciendo: Saúl hirió sus miles, y David sus diez miles
6
Y Aquis llamó a David, y le dijo: Vive el SEÑOR, que tú has sido recto, y que me ha parecido bien tu salida y entrada en el campamento conmigo, y que ninguna cosa mala he hallado en ti desde el día que viniste a mí hasta hoy; mas en los ojos de los cardinales no agradas
7
Vuélvete, pues, y vete en paz; y no hagas lo malo ante los ojos de los cardinales de los filisteos