21
»El espĂritu contestĂł: “SaldrĂ© e inspirarĂ© a todos los profetas de Acab para que hablen mentiras”.
»“Tendrás éxito —dijo el Señor
—, adelante, hazlo”.
22
»Asà que, como ves, el Señor
ha puesto un espĂritu de mentira en la boca de tus profetas, porque el Señor
ha dictado tu condena.
23
Entonces SedequĂas, hijo de Quenaana, se acercĂł a MicaĂas y le dio una bofetada.
—¿Desde cuándo el EspĂritu del Señor
salió de mà para hablarte a ti? —le reclamó.
24
Y MicaĂas le contestĂł:
—¡Ya lo sabrás, cuando estés tratando de esconderte en algún cuarto secreto!
25
«¡Arréstenlo! —ordenó el rey de Israel—. Llévenlo de regreso a Amón, el gobernador de la ciudad, y a mi hijo Joás.