3
Salomón también le envió el siguiente mensaje al rey Hiram
de Tiro:
«EnvÃame troncos de cedro como lo hiciste con mi padre David, cuando construÃa su palacio.
4
Estoy a punto de construir un templo para honrar el nombre del Señor
mi Dios. Será un lugar apartado para quemar incienso aromático delante de él, para presentar el pan especial del sacrificio y para sacrificar ofrendas quemadas todas las mañanas y todas las tardes en los dÃas de descanso, en las celebraciones de luna nueva y en los demás festivales del Señor
nuestro Dios. Él le ha ordenado a Israel que haga estas cosas para siempre.
5
»Este tendrá que ser un templo magnÃfico porque nuestro Dios es más grande que todos los demás dioses;
6
pero en realidad, ¿quién puede edificarle un hogar digno de él? ¡Ni siquiera los cielos más altos pueden contenerlo! ¿Quién soy yo para proponer construirle un templo, excepto como lugar para quemarle sacrificios?
7
»EnvÃame, entonces, un maestro artesano que pueda trabajar el oro, la plata, el bronce y el hierro, asà como las telas de púrpura, escarlata y azul. Debe ser un experto grabador que pueda trabajar con los artesanos de Judá y de Jerusalén que mi padre David seleccionó.