3
Entonces se reunieron frente al templo de Dios, donde hicieron un pacto solemne con Joás, el joven rey.
Joiada les dijo: «¡Aquà está el hijo del rey! ¡Ha llegado el momento para que él reine! El Señor
prometió que un descendiente de David serÃa nuestro rey.
4
Tienen que hacer lo siguiente: cuando ustedes, sacerdotes y levitas, empiecen el turno el dÃa de descanso, una tercera parte de ustedes servirán como porteros;
5
otra tercera parte irá hasta el palacio real; y la otra tercera parte estará en la puerta de los Cimientos. Todos los demás deberán quedarse en los atrios del templo del Señor
.
6
Recuerden, solo los sacerdotes y los levitas de turno pueden entrar al templo del Señor
, porque han sido separados como santos. El resto del pueblo deberá obedecer las instrucciones del Señor
y permanecer fuera.
7
Ustedes levitas, formen una escolta alrededor del rey y tengan sus armas en la mano. Maten a cualquiera que intente entrar al templo. Quédense junto al rey vaya donde vaya».