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Asimismo, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo se volvieron cada vez m谩s infieles. Siguieron todas las pr谩cticas paganas de las naciones vecinas y profanaron el templo del Se帽or
que hab铆a sido consagrado en Jerusal茅n.
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Repetidas veces el Se帽or
, Dios de sus antepasados, envi贸 a sus profetas para advertirles, porque ten铆a compasi贸n de su pueblo y de su templo.
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Sin embargo, el pueblo se mofaba de estos mensajeros de Dios y despreciaba sus palabras. Se burlaron con desprecio de los profetas hasta que el enojo del Se帽or
no pudo ser contenido y ya no se pod铆a hacer nada.
17
Ca铆da de Jerusal茅n
Entonces el Se帽or
mand贸 al rey de Babilonia contra ellos. Los babilonios
mataron a los hombres j贸venes de Jud谩, y los persiguieron incluso dentro del templo. No tuvieron compasi贸n de la gente, y mataron tanto a los j贸venes como a las muchachas, a los ancianos y a los d茅biles. Dios los entreg贸 a todos en manos de Nabucodonosor.
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El rey se llev贸 a Babilonia todos los objetos, grandes y peque帽os, que se usaban en el templo de Dios, y los tesoros tanto del templo del Se帽or
como del palacio del rey y de sus funcionarios.