8
Sin embargo, ya puestas en camino, Noemà les dijo a sus dos nueras:
—Vuelva cada una a la casa de su madre, y que el Señor
las recompense por la bondad que mostraron a sus esposos y a mÃ.
9
Que el Señor
las bendiga con la seguridad de un nuevo matrimonio.
Entonces les dio un beso de despedida y todas se echaron a llorar desconsoladas.
10
—No —le dijeron—, queremos ir contigo a tu pueblo.
11
Pero Noemà respondió:
—¿Por qué habrÃan de continuar conmigo? ¿Acaso puedo tener más hijos que crezcan y sean sus esposos?
12
No, hijas mÃas, regresen a la casa de sus padres, porque ya soy demasiado vieja para volverme a casar. Aunque fuera posible, y me casara esta misma noche y tuviera hijos varones, entonces, ¿qué?