9
—¿Qué mal ha hecho este servidor suyo —preguntó AbdÃas—, para que usted me entregue a Acab y él me mate?
10
Tan cierto como que vive el SEÑOR su Dios, que no hay nación ni reino adonde mi amo no haya mandado a buscarlo. Y a quienes afirmaban que usted no estaba allÃ, él los hacÃa jurar que no lo habÃan encontrado.
11
¿Y ahora usted me ordena que vaya a mi amo y le diga que usted está aqu�
12
¡Qué sé yo a dónde lo va a llevar el EspÃritu del SEÑOR cuando nos separemos! Si voy y le digo a Acab que usted está aquÃ, y luego él no lo encuentra, ¡me matará! Tenga usted en cuenta que yo, su servidor, he sido fiel al SEÑOR desde mi juventud.
13
¿No le han contado a mi señor lo que hice cuando Jezabel estaba matando a los profetas del SEÑOR? ¡Pues escondà a cien de los profetas del SEÑOR en dos cuevas, cincuenta en cada una, y les di de comer y de beber!