7
AbdÃas iba por su camino cuando ElÃas le salió al encuentro. Al reconocerlo, AbdÃas se postró rostro en tierra y le preguntó:—Mi señor ElÃas, ¿de veras es usted?
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—SÃ, soy yo —le respondió—. Ve a decirle a tu amo que aquà estoy.
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—¿Qué mal ha hecho este servidor suyo —preguntó AbdÃas—, para que usted me entregue a Acab y él me mate?
10
Tan cierto como que vive el SEÑOR su Dios, que no hay nación ni reino adonde mi amo no haya mandado a buscarlo. Y a quienes afirmaban que usted no estaba allÃ, él los hacÃa jurar que no lo habÃan encontrado.
11
¿Y ahora usted me ordena que vaya a mi amo y le diga que usted está aqu�