8
Pero Roboán rechazĂł el consejo que le dieron los ancianos, y consultĂł más bien con los jĂłvenes que se habĂan criado con Ă©l y que estaban a su servicio.
9
—¿Ustedes quĂ© me aconsejan? —les preguntó—. ÂżCĂłmo debo responderle a este pueblo que me dice: “AlĂvienos el yugo que su padre nos echĂł encima”?
10
Aquellos jĂłvenes, que se habĂan criado con Ă©l, le contestaron:—El pueblo le ha dicho a Su Majestad: “Su padre nos impuso un yugo pesado; hágalo usted más ligero”. Pues bien, respĂłndales de este modo: “Mi dedo meñique es más grueso que la cintura de mi padre.
11
Si él les impuso un yugo pesado, ¡yo les aumentaré la carga! Y si él los castigaba a ustedes con una vara, ¡yo lo haré con un látigo!”
12
Al tercer dĂa, en la fecha que el rey Roboán habĂa indicado, Jeroboán regresĂł con todo el pueblo para presentarse ante Ă©l.