JesĂşs calma la tormenta
35 Ese dĂa al anochecer, les dijo a sus discĂpulos:—Crucemos al otro lado.
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Dejaron a la multitud y se fueron con él en la barca donde estaba. También lo acompañaban otras barcas.
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Se desatĂł entonces una fuerte tormenta, y las olas azotaban la barca, tanto que ya comenzaba a inundarse.
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JesĂşs, mientras tanto, estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, asĂ que los discĂpulos lo despertaron.—¡Maestro! —gritaron—, Âżno te importa que nos ahoguemos?
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Él se levantó, reprendió al viento y ordenó al mar:—¡Silencio! ¡Cálmate!El viento se calmó y todo quedó completamente tranquilo.
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—¿Por quĂ© tienen tanto miedo? —dijo a sus discĂpulos—. ÂżTodavĂa no tienen fe?
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Ellos estaban espantados y se decĂan unos a otros:—¿QuiĂ©n es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?