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Claudio Lisias al excelentĂsimo gobernador FĂ©lix: Salud.
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A este hombre, aprehendido de los JudĂos, y que iban ellos á matar, librĂ© yo acudiendo con la tropa, habiendo entendido que era Romano.
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Y queriendo saber la causa por qué le acusaban, le llevé al concilio de ellos:
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Y hallĂ© que le acusaban de cuestiones de la ley de ellos, y que ningĂşn crimen tenĂa digno de muerte Ăł de prisiĂłn.
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Mas siĂ©ndome dado aviso de asechanzas que le habĂan aparejado los JudĂos, luego al punto le he enviado á ti, intimando tambiĂ©n á los acusadores que traten delante de ti lo que tienen contra Ă©l. Pásalo bien.